Teniendo en cuenta lo hasta ahora
expuesto, a continuación intentaremos esbozar las líneas de investigación
básicas que pueden abordarse con la documentación conservada en este archivo y
datada en la Edad Moderna
[74].
Nos basaremos en el esquema utilizado ya en trabajos anteriores por C. Cayetano
Martín.
[75].
El gobierno de las ciudades castellanas
en el Antiguo Régimen descansa sobre todo en los acuerdos de sus ayuntamientos,
recogidos en los correspondientes libros. Los regidores, reunidos generalmente
bajo la presidencia del corregidor, debatían sobre temas tan variados como lo
eran las competencias municipales en ese período. El escribano tomaba nota de
lo acontecido en esas reuniones y transcribía lo más importante al libro de
acuerdos. Por lo tanto estos registros son la base para iniciar cualquier
investigación. En Toledo no se han conservado libros completos de actas
capitulares anteriores a 1545
[76],
mientras que Valencia, Murcia, Sevilla o Burgos si poseen registros medievales.
Junto con los libros de actas
capitulares se necesita consultar los de autos del cabildo de Jurados,
conservados desde el año 1524
[77].
Los jurados tenían voz pero no voto en las reuniones del ayuntamiento, si bien
podían recurrir cualquier decisión municipal.
Muy útil puede resultar también la
consulta del
“Libro sumario de los señores corregidores que a abido en el Ayuntamiento...”
, conocido como
“Libro de la razón”. En el que se da cuenta de todos los
corregidores, regidores, alcaldes mayores, alcaldes de Mesta y otras
autoridades locales y oficiales municipales que prestaron su servicio a la
ciudad durante la Edad Moderna. Fue elaborado por el regidor Juan de Toro
Bermeo hacia 1630. De cada uno de ellos se señala el período concreto en el que
ejercieron el cargo u oficio en la ciudad
[78],
y la disposición por la que tomaron posesión.
En 1635, el jurado Juan Sánchez de Soria, escribano mayor del ayuntamiento de Toledo,
terminó de escribir su
“Libro de lo que contiene
el prudente gobierno de la Imperial Toledo y las corteses ceremonias con que le
exerçe”
[79]
, del que existe una edición facsimilar
[80].
La ciudad de Toledo intervenía,
también, directamente en el gobierno de los lugares de sus Montes, ejerciendo
su jurisdicción. Examinaba las propuestas presentadas para la elección de
justicias y nombraba a los candidatos más adecuados según sus intereses, y
además sometía a estas justicias y sus oficiales a los juicios de residencia
[81].
El examen de la documentación
conservada en el archivo secreto
[82],
debe completarse además con la contenida en las cajas descritas como
“Acuerdos”, “Ayuntamiento”, “Borradores de
Actas”, “Elecciones”, “Gobierno”, Ordenanzas”, “Privilegios”, “Protocolo y
ceremonial”, “Regidores y dignidades”, etc. Todo ello permitirá conocer los
rasgos básicos del sistema de gobierno de la ciudad de Toledo durante la Edad
Moderna
[83].
La relación con las otras ciudades y su participación en las cortes castellanas
también ha producido una importante documentación
[84],
así como la gestión administrativa municipal
[85].
Las autoridades locales tomaban
decisiones, con arreglo a sus atribuciones y competencias, que afectaban a los
vecinos y moradores de Toledo. La normativa general y un buen número de
disposiciones específicas
[86]
establecieron el marco legal para su desarrollo. Una de sus principales
prerrogativas fue el control de la población, mediante la realización de
padrones o la concesión cartas de vecindad. Sin embargo el archivo municipal ha
conservado muy poca información demográfica sobre Toledo en ese período, de tal
forma que la evolución de la población se ha realizado basándose en archivos
nacionales, como el de Simancas
[87],
o en los parroquiales
[88].
Existen listas de vecinos por parroquias y registros fiscales del siglo XVIII
que pueden ayudar a conocer la evolución demográfica en ese siglo, así como
expedientes de solicitud de cartas de vecindad desde el año 1452 hasta bien
entrado el siglo XIX
[89],
expedientes de solicitud de vecindad en los lugares de la jurisdicción de
Toledo, expedientes de consentimiento de concesión de cartas de naturaleza en
estos Reinos, y otros de contenido similar. Sobre las minorías además de la
documentación del archivo secreto
[90]
puede examinarse la contenida en
“Moriscos”
[91]
También se conservan algunas ejecutorias
de hidalguía
[92]. Y, además,
entre la documentación de las cofradías de San Pedro, San Miguel y San
Bartolomé hay muchos expedientes de personas que pretendían ingresar en ellas,
con interesantes datos genealógicos, dado que se les exigía que aportarán pruebas
de limpieza de sangre.
El archivo municipal de Toledo destaca
particularmente por la documentación relativa a las quintas y milicias. Los
llamamientos periódicos para contribuir a la defensa de las fronteras o para
participar en las campañas exteriores se remontan a la Baja Edad Media. Está
muy bien estudiada la contribución de Toledo a la Guerra de Granada
[93],
pero muy poco se ha escrito sobre la intervención de los toledanos en otros
hechos bélicos, ni sobre las repercusiones que esto tendrá en su evolución
demográfica. En total se conservan más de doscientas cajas archivadoras con
documentación sobre la formación de las milicias o el alistamiento de soldados
de Toledo y su área de jurisdicción, desde el año 1488 hasta bien entrado el
siglo XIX, y que hasta ahora ha sido muy poco utilizada por los investigadores.
Baste señalar que del año 1808 existen más de doscientos padrones de
alistamiento de otros tantos pueblos, que por entonces pertenecían a la
Intendencia de Toledo. O que se puede conocer muy bien la participación de los
toledanos en el ejército levantado para hacer frente a la sublevación de
Cataluña en 1640, por poner otro ejemplo
[94].
Las funciones benéfico-asistenciales
también fueron desarrolladas intensamente por el ayuntamiento de Toledo, pero
ya en el siglo XIX
[95]
cuando asumió a través de la Junta Municipal de Beneficencia el mantenimiento,
entre otros, de los hospitales de las cofradías de San Pedro, San Miguel y San
Bartolomé, tras su desamortización. Son los documentos de estas cofradías los
que más información aportan sobre el cuidado de los pobres enfermos en sus
hospitales–albergues durante la Edad Moderna
[96].
El ayuntamiento de Toledo fue patrono de las memorias y obras pías fundadas por
la indiana Isabel de Oballe, tal y como fue establecido en su testamento del
año 1557
[97]. Hasta el
siglo XIX se encargó de administrar esta memoria que tenía como fin costear la
dote para que pudieran casarse cada año varias doncellas que fueran huérfanas y
pobres
[98].
Uno de los temas que más preocupó a las
corporaciones locales durante el Antiguo Régimen fue la asistencia sanitaria,
sobre todo en caso de epidemia. Las grandes pestes y otras pandemias desde
finales del siglo XVI hasta bien entrado el siglo XIX, pueden conocerse a
través de la documentación agrupada bajo las voces
“Sanidad”, “Hospitales” o
“Medicina”
[99].
La limpieza de las calles y otras medidas con incidencias en la salud pública
pueden rastrearse a través de la documentación de este archivo. Y sobre la
cárcel y la asistencia a los presos es de consulta obligada el fondo de la
cofradía de la Anunciata.
Una ciudad como Toledo dispondrá de
ordenanzas para la construcción de edificios privados desde la Baja Edad Media
[100].
El control del urbanismo será una prerrogativa municipal durante todo el
Antiguo Régimen, lo que motivará que los particulares tengan necesidad de
solicitar licencia para construir o modificar sus casas. El ayuntamiento además
acordará medidas tendentes a ensanchar y pavimentar calles y plazas, construirá
edificios públicos (matadero, alhóndiga, casa de comedias, etc.), acondicionará
parques y jardines, creará las redes de saneamiento, etc. Todo ello quedará
plasmado en un buen número de expedientes, agrupados actualmente bajo las voces
“Obras” y
“Policía Urbana”
[101]
. La información suministrada en estas cajas puede completarse con la
conservada en el archivo secreto
[102].
En lo relativo a la enseñanza, la
participación del ayuntamiento toledano en el período que estamos analizando se
basó fundamentalmente en el mantenimiento del colegio de Niños de la Doctrina
[103],
destinado a educar a los niños huérfanos de padre o madre toledanos, y que
ejerció su labor docente desde principios del siglo XVI hasta 1823, fecha en la
que fue suprimido. Ya a finales del siglo XVIII,
se establecieron juntas para el examen de maestros de primeras
letras en las cabezas de Corregimiento, y esta función produjo un buen número
de expedientes que se conservan en la actualidad, así como informes y otros
documentos relacionados con la enseñanza
[104].
Las actividades lúdicas, los festejos,
tuvieron un gran desarrollo en toda la Edad Moderna. Muchos acontecimientos
tendrán una dimensión pública. Se realizaban fiestas por muchos motivos. Las
entradas a la ciudad de los reyes y sus comitivas, los nacimientos, matrimonios
y defunciones de miembros de la familia real, las paces, las festividades
religiosas tradicionales o la celebración de rogativas y procesiones, etc. se
solían plasmar en los correspondientes expedientes y cuentas. A ello no será
ajeno una ciudad como Toledo, que ya en el siglo XVI llegó a tener más de
60.000 habitantes y fue sede de la Corte
[105].
Para su conocimiento es necesario consultar al menos la documentación agrupada
bajo las voces
“Corpus”,
“Festejos”,
“ Reyes”, y
“Rogativas”
[106].
Notable interés pueden ofrecer los documentos conservados en las cajas de
“Teatro”
[107],
dado que la casa de comedias era de propiedad municipal.
Mucho más voluminosa es la
documentación conservada relacionada con los abastos de la ciudad durante el
Antiguo Régimen, sin que hasta ahora haya sido objeto de un estudio
sistemático. Para conocer el suministro de mantenimientos y otros artículos de
primera necesidad hay que examinar las cajas de
“Abastos”, “Aceite y jabón”, “Agua”, “Aguardiente”, “Aranceles”,
Carbón”, “Carne”, “Carnicerías”, “Fieles ejecutores”, “Ganados”, “Granos”,
“Jabón”, “Matadero”, “Nieve”, “Pan”, “Pescado”, ”Pósitos”, “Posturas”,
“Regatones”, “Sal”, “Tabernas”, “Tocino”, “Vino”, etc
[108].
En ellas podemos encontrar desde aranceles, escrituras de obligación de
abastecedores, posturas de mantenimientos, expedientes sancionadores, registros
de penas, etc.
Una ciudad como Toledo, de industria y
acarreo, como se la define en la época generó abundante documentación sobre la
actividad gremial. Para su estudio ofrece notable interés la documentación
agrupada en las cajas de
“Exámenes de
Oficios”, “Gremios”, “Oficios artesanos”, “Veedores”, y “Ordenanzas de oficios”
[109].
Sin duda los gremios textiles fueron los más importantes, en particular el de
la seda y actividades afines. Por lo tanto hay documentación en cajas de
“Ropavejeros”, “Lana”, “Seda”
[110].
También hay documentos sobre
“Plateros”.
En cuanto a las actividades
agropecuarias son de consulta obligada las relativas a
“Langosta”, “Plantíos”, y
“Mesta”, entre otras
[111].
Mucho más numerosa es la documentación
relacionada con la hacienda local. Los ingresos y gastos municipales, y su
control en tan amplio período, pueden conocerse a través de las cajas tituladas
“Arbitrios”, “Censos”,
“Contabilidad”,“Contaduría”, “Cuentas”, “Contribución”, “Depositaría”,
“Gastos”, “Hacienda”, “Hipotecas”, “Impuestos”, “Intervención”, “Receptoría”,
“Rentas”, y
“Tributos”, por
señalar sólo las más importantes. A ellas podemos unir las de
“Dehesas”, “Montes”, “Pastos” y
“Propios”
[112].
Las cuentas de propios y arbitrios, por poner un ejemplo, se remontan a finales
del siglo XV. Esta masa documental, mal descrita y peor organizada, ha
suscitado poco la atención de los historiadores, de tal forma que la historia
de la hacienda municipal permanece casi inédita
[113].
Y eso que en el archivo se conserva el libro manuscrito
“Práctica y declaración
de la hacienda quel Ayuntamiento deesta ymperial Ciudad de Toledo tiene,
administra y posehe en birtud de reales facultades de Su Magestad; cómo la
administra y en que se distribuyen sus prozedidos, cómo sean consumido las
sobras que ha abido después de pagados todos los hacreedores y juntamente la
creaçión de sus positos y la formación de la contaduría”
, redactado en 1679 por Pedro de
Valdivieso, contador del ayuntamiento de Toledo
[114],
que permite conocer su evolución en el siglo XVII.
Entre los libros que ofrecen
información para el estudio de los ingresos y gastos del ayuntamiento de Toledo
durante el Antiguo Régimen, o sobre la fiscalidad de sus vecinos en general,
debemos detenernos, según A. Sierra Corella, en los diecinueve registros de
cartas de pago de alcabalas, desde 1654 a 1692
[115],
en los treinta y uno que forman la serie de libros de la renta del almotacén,
del año 1600 al 1749, en los once libros para la administración de los derechos
sobre el azúcar, seda y paños, de 1727 a 1821, y sobre todo en los ciento
cincuenta y tres volúmenes de libros de las rentas de la ciudad de Toledo desde
el año 1530 hasta 1817
[116],
denominados a veces libros de cargo y data, o libros de ingresos y gastos. A
ellos podemos unir los “Libros de relaciones juradas de vecinos seglares y
eclesiásticos para el repartimiento de la Unica Contribución en la ciudad de
Toledo y su término” del año 1771 (once volúmenes), los “Libros de relaciones
juradas de las utilidades de vecinos de Toledo para el repartimiento de la Real
Contribución de Utensilios y plaza de armas de Madrid, del año 1778 (nueve
volúmenes), o las copias que se conservan del Catastro del Marqués de la
Ensenada de los años 1752-1753 (cuatro volúmenes).
Otra de las grandes lagunas de la
investigación sobre la ciudad de Toledo se encuentra en la administración de
justicia. El archivo del tribunal de la Inquisición de Toledo, conservado en
Madrid, ha permitido un buen número de trabajos de investigación y tesis
doctorales.
[117]
R. Kagan al referirse a los archivos judiciales castellanos ya dio cuenta de que el
único juzgado menor que había conservado su documentación era el del fiel del
juzgado de Montes de Toledo.
[118]
Este juez recibía las apelaciones de
las sentencias dadas por los alcaldes ordinarios de las aldeas y lugares que
pertenecían a la ciudad de Toledo. En el archivo municipal se conservan 232
cajas archivadoras bajo la voz
“Causas”,
y 128 denominadas simplemente
“Pleitos”,
en su mayoría con este origen. Las primeras se corresponden en su casi
totalidad con procesos criminales y las segundas con procesos civiles
[119].
Están ordenadas alfabéticamente por pueblos y dentro de éstos por años, sin que
exista todavía ningún instrumento descriptivo que refleje su contenido de forma
más pormenorizada. Esta gran cantidad de documentación (más de 5.000 causas
según M. Weisser sólo de los siglos XVI y XVII) es susceptible de ser analizada
bajo muy diferentes criterios, y sin embargo apenas ha sido utilizada por los
historiadores
[120].
A toda esta documentación judicial
debemos unir la agrupada bajo la voz
“Denunciaciones”
(118 cajas archivadoras) y
“Autos”
(10 cajas). Sólo los 44 volúmenes que forman el pleito que la ciudad de Toledo
tuvo con los condes de Benalcázar, entre los siglos XV y XVI
[121],
sirvieronpara que J.B. Owens elaborara
su tesis doctoral hace ya unas décadas
[122].
Este breve repaso de la documentación
conservada en el archivo municipal de Toledo sobre la Edad Moderna nos permite
obtener unas breves conclusiones. Evidentemente la organización y descripción
de esta masa documental, por lo menos con arreglo a lo que debe exigirse en un
centro de esta categoría y tradición a finales del siglo XX, ofrece notables
deficiencias. Actualmente esas carencias deben ser resueltas por los propios
historiadores con el asesoramiento del personal del archivo. Sin duda los
instrumentos de descripción serán mejorados en los próximos años y con ello se
facilitará el acceso a una documentación de gran interés no sólo para la
historia de la ciudad, sino también para la de Castilla. Toledo fue una de las
principales ciudades castellanas durante todo el Antiguo Régimen, no sólo por
su potencial demográfico y económico, sino también por su peso político. A
pesar de ello hay notables lagunas en su pasado que tendrán que ser resueltas
por los historiadores, acudiendo, entre otros, a este archivo municipal.
Entre las obras de historia centradas en el
estudio de la ciudad de Toledo en la Edad Moderna cabe mencionar las
siguientes: MARTIN GAMERO, A.: Historia
de la ciudad de Toledo, sus claros varones y monumentos, Toledo: Imp. de
Severiano López Fando, 1862, 1.108 p.; JIMENEZ DE GREGORIO, F.: Diccionario de los pueblos de la provincia
de Toledo hasta finalizar el siglo XVIII: Población - Sociedad - Economía -
Historia. Tomo V. Toledo, Toledo: IPIET, 1986, 651 p.;
y el capítulo redactado por F. Martínez Gil
en la obra Historia de Toledo,
Toledo: Editorial Azacanes, 1997, 691 p. Para completar el panorama
bibliográfico véase la recogida en esta última, p. 641-651.
CAYETANO MARTIN, C.: “Introducción a las series documentales de los archivos
municipales castellanos (S. XII-XVIII)”, en Los Archivos de la Administración Local, Toledo: ANABAD Castilla–La
Mancha, 1994, p. 13-92. También nos será útil el breve estudio de esta autora y
M. García Ruipérez, “La investigación científica y los archivos municipales”,
aparecido en La investigación y las
fuentes documentales en los Archivos, Tomo II, Guadalajara: ANABAD
Castilla-La Mancha, 1996, p. 623-639.
El primer libro de acuerdos conserva parte
de las actas capitulares de los años 1464, 1526, 1527, 1529, 1531, 1540 y 1541.
El segundo, ya completo y con más de 500 páginas comprende las actas del 2 de
marzo de 1545 al 26 de febrero de 1546. En el siglo XVI faltan además todos los
libros que conservarías las actas de principios de marzo a finales de febrero
de los siguientes períodos: 1546-1547, 1548-1553, 1554-1561, 1562-1563, 1565-1566,
1567-1568, 1570-1572, 1573-1574, 1578-1581, 1583-1589, 1590-1591 y 1595-1598.
Por el contrario en el siglo XVII sólo faltan cinco tomos correspondientes a
las actas de marzo a febrero de los años 1600-1603, 1604-1605 y 1613-1614. A
partir de aquí la serie documental está completa. En la actualidad está siendo
microfilmada para facilitar su utilización. Sobre las actas del
siglo XV véase el artículo de E. Benito
Ruano, “Las más antiguas actas conservadas del Ayuntamiento de Toledo”, Revista de la Universidad de Madrid,
XIX: 74 , p. 41-102.
Entre 1524 y 1818 sólo faltan las actas de acuerdos del cabildo de 1528 a 1534,
por lo que esta serie documental está muy completa. Si bien el cabildo de
jurados fue creado por Juan II en 1422. Para el estudio de este cabildo y su
relación con el ayuntamiento es fundamental la tesis doctoral de F. J. Aranda
Pérez, en parte publicada en su obra Poder
municipal y Cabildo de jurados en Toledo en la Edad Moderna (Siglos XV-XVIII),
Toledo: Ayuntamiento, 1992, 233 p.
AMT, Libros Manuscritos, sec. B, núm. 131.
Este registro contiene anotaciones posteriores hasta bien entrado el siglo
XVIII. De él existe una copia integra, también manuscrita realizada seguramente
en el siglo XVIII. Véase AMT, Libros Manuscritos, sec. B, núm. 132.
AMT, Libros Manuscritos, sec. A, núm. 190. El autor pretendía “que en todos tiempos conste en su Archivos
como se çelebra Ayuntamiento, en qué días y de qué personas, calidades,
prudencia y experiençia se compone, qué casos se deciden, en justicia, en
gracia, cómo govierna sus Montes y Señorío, qué juridiciones criminalesy
civiles exerçe; cómo se reçiven los cavalleros de este Senado, con qué Estatuto
de Nobleça y limpieça, qué officios provee, qué Embajadas admite y cómo las
embia, cómo administra sus Propios, Rentas y adbitrios, las honras que se hazen
por muerte de personas Reales, y por el nuevo sucessor deestos Reynos, cómo se
levantan Pendones, cómo se recibe la primera vez que entra en Toledo, como se
recibe Prelado y el Capelo, quándo se le da al de esta Santa Iglesia, cómo se
çelebra Auto de Fe; y todos los demás casos, y cosas que en justicia y en
gracia, pasan dentro y fuera de el Ayuntamiento; y con qué çeremonias y
lucimiento”. Se conserva otro ejemplar de este libro en papel, con encuardenación
sobre madera recubierta con terciopelo rojo y adornos metálicos, también
realizado por Juan Sánchez de Soria, y que no incluye una breve descripción de
Toledo, si presente en el anterior.
Conde de CEDILLO:Libro de lo que contiene el prudente govierno de la imperial Toledo y
las corteses çeremonias con que le exerçe, hecho por el iurado Ioan Sánchez de
Soria, escrivano mayor de sus ayuntamientos. Año de 1635, Toledo: Imp. de
la viuda e hijos de J. Peláez, 1912, 175 p. El Conde de Cedillo se basó en la
segunda copia para hacer su transcripción.
En el archivo se conserva documentación, en total 48 cajas archivadoras, desde
el año 1563 hasta 1832, relativa al nombramiento de justicias en los pueblos de
su jurisdicción. Los juicios de residencia a las justicias de los Montes de
Toledo abarcan el período 1551-1763 y ocupan 18 cajas archivadoras. Sobre el
ejercicio de esa jurisdicción véase el artículo de J. M. Magán García,
“Dependencia jurisdiccional del municipio castellano moderno”, Espacio, Tiempo y Forma, Serie VI. Historia
Moderna, V (1992) p. 313-332.
Por ejemplo en su Cajón 1, Leg. 1 los documentos guardados tratan sobre
el“Estatuto
y número de los caballeros Regidores, sus asientos en los Ayuntamientos y todo
lo que a ellos toca y al esplendor y grandeza de Toledo y cómo fue cabeza del
Imperio de España”.
Además de la bibliografía ya comentada, para
el estudio del gobierno municipalson de interés las obras de J. Montemayor, Tolède entre fortune et déclin (1530-1640),
Limoges: Presses Universitaires de Limoges PULIM, 1996, 521 p.; de E, Lorente
Toledo: Gobierno y administración de la
ciudad de Toledo y su término en la segunda mitad del siglo XVI, Toledo:
Ayuntamiento, 1982, 148 p.; y de M. Mora Alonso, cuya tesis doctoral titulada “Municipio y poder en Toledo: Dinámica
política y reforma en el reinado de Carlos III”, fue leída el 12 de marzo
de 1998. Tampoco debemos olvidarnos de los clásicos trabajos debidos a Pedro de
Alcocer, Francisco de Pisa o Antonio Martín Gamero, ni, por supuesto, de la
deliciosa relación dada por Luis Hurtado de Toledo, rector de San Vicente,
sobre la situación de la ciudad en 1576,
incluida en las Relaciones histórico -
geográfico - estadísticas de los pueblos de España hechas por iniciativa de
Felipe II. Reino de Toledo (Tercera parte), editadas por Carmelo Viñas y
Ramón Paz.
AMT, Archivo Secreto, Cajón 8, Leg. 1. Hay además cinco cajas bajo la
denominación “Cortes” referentes a
los siglos XVI-XVIII.
Junto con la documentación referente a
distintas autoridades y oficiales concejiles, son dignas de reseñar por su
volumen las cerca de 130 cajas archivadoras que intituladas “Cartas” conservan peticiones de
diferentespersonas e instituciones,
memoriales, e incluso cuentas. Esta agrupación es muy antigua, dado que se
remonta a finales del siglo XV, y debe su origen al nombramiento anual de
varios regidores como “caballeros de
cartas” encargados de examinar cuantas solicitudes se dirigieran al
ayuntamiento. Las emitidas por la ciudad fueron copiadas en los “Libros de cartas de Toledo” desde 1537
hasta bien entrado el siglo XVIII. Otra serie de notable interés para la
historia de la ciudad es la formada por los registros de escrituras públicas,
iniciados en 1514 y concluidos en 1832, con algunas lagunas. En ellas se
recogen todas las escrituras formalizadas por diferentes interesados a favor de
la ciudad sobre temas muy diversos.
Nos referimos en concreto a las leyes recogidas en la Novísima Recopilación, o a la colección de Autos Acordados dados
por el Consejo Real, por poner ejemplos conocidos. En el ámbito local durante
toda la Edad Moderna se siguieron solicitando cartas de privilegio y
confirmación a los reyes castellanos de las franquezas y exenciones concedidas
a Toledo durante la Edad Media. Véase AMT, Archivo Secreto, Cajón 10. No
obstante se conservan además dos Libros de Provisiones (AMT, Libros
Manuscritos, sec. B, núm. 122 y 123) en donde están encuadernadas las recibidas
entre 1566 y 1639, y varias cajas con “Reales
Cédulas”, “Reales Provisiones”,
etc. en su mayoría del siglo XVIII. Sobre los privilegios de la ciudad
de Toledo, véase además el libro de R. Izquierdo Benito, Privilegios reales otorgados a Toledo durante la Edad Media (1101-1494),
Toledo: IPIET, 1990, 327 p.
KAGAN, R.: “Contando vecinos: el censo toledano de 1569”, Studia Histórica. Historia Moderna, XII (1994) p. 115 – 135; MARTZ,
L. y J. PORRES MARTIN-CLETO, Toledo y
los toledanos en 1561, Toledo: IPIET, 1974.
SANCHEZ SANCHEZ, J.: Toledo y la crisis
del siglo XVII: Análisis demográficoy
social. El caso de la Parroquia de Santiago del Arrabal, Toledo: Caja de
Ahorro Provincial de Toledo, 1981, 261 p.
En total ocupan veinte cajas archivadoras.
AMT, Archivo Secreto, Cajón 5, Leg. 7, Núm. 1. Trata de “Aljamas de moros y judíos”.
Son cinco cajas archivadores que recogen la llegada de los moriscos a Toledo
tras la sublevación de las Alpujarras, su distribución por la ciudad y lugares
de su jurisdicción y su definitiva expulsión. Véase también el “Libro registro
de los Moricos...” (AMT, Libros Manuscritos, sec. B, núm. 173). Sobre este tema
se han realizado las siguientes aportaciones: WEISSER, M.:
“The decline of Castile revisited: the case
of Toledo”,The Journal of European
Economic History, III ( 1973) p. 614–640; MAGAN GARCIA, J.M., y SANCHEZ
GONZALEZ, R.:Moriscos granadinos en la Sagra de Toledo 1570-1610, Toledo: Caja
Castilla La Mancha, Obra Social y Cultural, 1993, 124 p.; y la memoria de
licenciatura de E. Pedraza Ruiz, aún inédita, titulada Población morisca en Toledo durante la 2ª mitad del siglo XVI: Nuevas
aportaciones.
LEBLIC GARCIA, V.: Los hidalgos en
Toledo, Toledo: IPIET, 1987, 70 p.
BENITO RUANO, E.: “Aportaciones de Toledo a la Guerra de Granada”, Al-Andalus, XXV (1960) p. 41-70.
Para conocer la situación de Toledo durante los períodos convulsos de las
Comunidades, Guerra de Sucesión y Guerra de la Independencia son muy útiles los
siguientes estudios: MARTINEZ GIL, F.: La
Ciudad Inquieta. Toledo Comunera, 1520–1522, Toledo: IPIET, 1993, 343 p.;
RAMIREZ DE ARELLANO, R.: “Toledo en la Guerra de Sucesión de 1700 a 1710”, Boletín de la Real Academia de Bellas Artes
y Ciencias Históricas de Toledo, II: 3 (1919) p. 97-117 y 129–142; GARCIA
FERNANDEZ, A.: Toledo entre Austrias y
Borbones: Destierro de Dª María Ana de Neoburgo: Toledo: Ayuntamiento,
1995, 148 p.; y JIMENEZ DE GREGORIO, F.: El
Ayuntamiento de Toledo en la Guerra por la Independencia y su entorno, de 1809
a 1814. Toledo: IPIET, 1984, 239 p. La invasión francesa, y sobre todo el
abastecimiento de sus tropas, generó abundante documentación, conservada en la
actualidad, en más de treinta cajas archivadoras, bajo las voces “Bonos raciones tropas francesas”, y “Franceses”.
Bajo el término “Beneficencia” se
conservan 28 cajas archivadores, en su casi totalidad con documentación de la
primera mitad del siglo XIX.
RODRIGUEZ DE GRACIA, H.: Asistencia
Social en Toledo. Siglos XVI-XVIII, Toledo: Caja de Ahorro Provincial de
Toledo, 1980, p. 227-280. Sobre este tema es muy interesante el trabajo de L.
Martz, Poverty and welfare in Habsburg
Spain: The Example of Toledo, Cambridge: University Press, 1983, 266 p
SANCHEZ-PALENCIA MANCEBO, A.: “Una toledana en Indias: Isabel de Oballe”, Anales Toledanos,
XXIII (1985) p. 25-100.
La documentación de la Memoria de Isabel de
Oballe ocupa once cajas archivadoras.
Bajo la voz “Sanidad” se conservan
once cajas archivadoras, y otras tres están descritas externamente como “Medicina”, y seis se intitulan “Hospitales”. Sobre esos aspectos son
útiles los siguientes estudios: MONTEMAYOR, J.: “Una ciudad frente a la peste:
Toledo a fines del XVI”, en La ciudad
hispánica..., Madrid: Universidad Complutense, 1985, p. 1.113-1.131; y
MARTINEZ GIL, F.: Toledo y la crisis de
Castilla, 1677–1686, Toledo: Ayuntamiento, 1987, 182 p. También José Carlos
Gómez Menor y Rafael Sancho de San Román han realizado varios trabajos sobre
médicos y medicina en Toledo en la Edad Moderna.
IZQUIERDO BENITO, R.: “Normas sobre edificaciones en Toledo en el siglo XV”, Anuario de Estudios Medievales, 16 (1986)
p. 519-532. La documentación municipal sobre el urbanismo en la Edad Moderna,
sobre todo en lo relativo a edificaciones privadas, ha sido muy poco utilizada
hasta ahora. En este tema es de consulta obligatoria la obra de J. Porres
Martín-Cleto, Historia de las calles de
Toledo, 3 tomos, Toledo: Editorial Zocodover, 1971.
De “Obras” se conservan 52 cajas
archivadoras. Dentro de ellas la documentación está agrupada por edificios
públicos, ordenados alfabéticamente. Así las primeras cajas tratan de “Obras. Academia”, “Obras. Aduana”, “Obras.
Alcázar”, etc. De “Policía Urbana”
hay otras 43 cajas archivadoras, con una descripción más imprecisa.
AMT, Archivo Secreto, Cajón 4, Leg. 1. Sobre “Ensanche de plazas y calles, derribo y compra de casas”.
MORA DEL POZO, G.:El Colegio de Doctrinos y la
enseñanza de primeras letras en Toledo. Siglos XVI a XIX, Toledo: IPIET,
1984, 143 p.
Bajo la voz “Niños de la Doctrina”
hay cinco cajas archivadoras, tres se intitulan “Colegios” y varias más ”Instrucción
Pública”, todas nos podrán ayudar a conocer la situación de la enseñanza
durante el Antiguo Régimen en Toledo a través de la documentación municipal.
Sobre la celebración de festejos en Toledo
durante la Edad Moderna pueden verse los siguientes estudios: DIEZ DEL CORRAL
GARNICA, R.:Arquitectura y mecenazgo: La imagen de Toledo en el Renacimiento,
Madrid: Alianza Editorial, 1987, 304 p.; HERRERA, style="mso-spacerun:
yes"> P.: Descripción de la
capilla de Nª Sª del Sagrario que erigió en la Santa Iglesia de Toledo el
Illmo. Señor Cardenal D. Bernardo de Sandoval y Rojas, Arçobispo de Toledo,...
y relación de la antigüedad de la Santa Imagen con las fiestas de su traslación,
Madrid: Imp. Luis Sánchez, 1617; y MORA DEL POZO, G.: style="mso-spacerun:
yes"> “Festejos por la inauguración del Transparente de la Catedral de
Toledo”, Anales Toledanos, XIV
(1982) p. 109-154.
De las fiestas del “Corpus” se conservan dos cajas
archivadoras, y un libro (Libros Manuscritos, sec. B, núm. 197). La celebración
de “Festejos” variados ha quedado
recogida en cuatro cajas archivadoras bajo esa denominación. Ocho hay relativas
a “Reyes”, y de “Rogativas” se conservan
otras cinco, siempre con documentación del Antiguo Régimen.
Además de las once cajas archivadoras con esa denominación pueden examinarse
tres libros de cuentas del siglo XVIII (AMT, Libros Manuscritos, sec. B, núm.
124, 125 y 126). Estos últimos fueron utilizados por L. Montero de la Puente en
su artículo, “El teatro en Toledo durante el siglo XVIII (1762-1776)”, Revista de Filología Española, XXVI: 4
(1942) p. 411-468. Véase también: MILEGO, J.: El Teatro en Toledo durante los siglos XVI y XVII: Estudio histórico –
crítico, Valencia: Establecimiento tipográfico de Manuel Pau, 1909,
200 p.
En total son más de cien cajas archivadoras
las que contienen documentación sobre abastos. A ellas podemos unir un buen
número de libros registros, sin olvidarnos de algunos documentos conservados en
el archivo secreto. Una de las series documentales más emblemática, y que no
está presente en casi ningún archivo municipal, es la formada por los “Libros registros de posturas de
mantenimientos del Juzgado de Fieles Ejecutores” style="mso-spacerun:
yes"> en donde se reflejan día tras día los precios de venta de los
alimentos llegados al mercado desde finales del siglo XVI hasta entrado el
siglo XIX. Esta importante serie, con más de 60.000 referencias, está siendo
vaciada por profesores de la Universidad de Castilla–La Mancha. Sobre este tema
pueden consultarse, además de las obras generales ya citadas, el artículo de E.
Sáez Sánchez, “Aranceles de Toledo”, Anuario de Historia del Derecho Español,
XIV (1942-1943) p. 546 – 560; el de J. Porres Martín-Cleto, “Política monetaria
y precios en 1680: El caso de Toledo”, Hacienda
Pública Española, 87 (1984) p. 185-197; y los estudios de M.P. Corella
Suárez sobre el abastecimiento de nieve.
Solamente de “Ordenanzas de oficios”
existen cuatro cajas archivadoras, con las aprobadas para gremios tan inusuales
como los altareros o los vihueleros.
Algunas dadas en el siglo XVI fueron publicadas por A. Martín Gamero, otras
posteriores lo fueron por E. Sáez Sánchez en su artículo “Ordenanzas de los
Gremios de Toledo”, Revista del Trabajo,
10 (1944) p. 1.233-1.241; 1 (1945) p. 39-49; 7-8 (1945) p. 689-700; 5 (1946) p.
495-505; 1 (1947) p. 24-32; y 5 (1947) p. 518-522. Aún así se conservan
ordenanzas gremiales inéditas.
Bajo el epígrafe “Seda” hay veinte
cajas archivadoras, desde el siglo XVI al XIX. Sólo en los últimos años se está
prestando atención al que fuera el primer núcleo textil castellano en esta
manufactura. Pronto Angel Santos Vaquero leerá su tesis doctoral centrada en la
industria sedera toledana en el siglo XVIII. Sobre esta actividad industrial
puede verse también la obra de M. García Ruipérez, La Real Compañía de Comercio y Fábricas de Toledo: Aproximación a la
historia de su proceso de creación y de sus primeras actividades (1748-1757),
Toledo: Caja de Ahorro de Toledo, Obra Cultural, 1986, 255 p.; y otros trabajos
de M.J. Martín -Peñato Lázaro, A. Mota Gómez-Acebo, J. Montemayor y A. Santos
Vaquero, sin olvidarnos la obra clásica de E. Larruga y Boneta.
De la extinción de las plagas de langosta en la provincia de Toledo a lo largo
del Antiguo Régimen se conserva documentación en 24 cajas archivadoras. Sobre
su incidencia puede verse el artículo de R. Izquierdo Benito,
“Las plagas de langosta en Toledo y la
región manchega durante el siglo XVI”, Anales
Toledanos, XX (1984) p. 45-143. Los conflictos con la Mesta generaron una
documentación custodiada en seis cajas archivadoras, y dos más hay relativas a
plantíos en los Montes de Toledo. Todo ello ha sido muy poco utilizado por los
historiadores.
Bajo los enunciados descritos se conservan un total de 360 cajas archivadoras.
Entre los pocos trabajos específicos publicados podemos mencionar los
siguientes: LORENTE TOLEDO, L.: La
reforma fiscal del último tercio del siglo XVIII en la ciudad de Toledo,
Toledo: Caja de Ahorro de Toledo, Obra Cultural, 1985, 185 p; y RODRIGUEZ DE
GRACIA, H.: “Bienes embargados y rentas municipales en Toledo”, Anales Toledanos, XXXIII (1996) p.
63-82.
AMT, Libros Manuscritos, sec. B, núm. 195.
En realidad hay veintiocho volúmenes datados
entre 1634 y 1696.
Estas cifras aportadas por A. Sierra Corella
en su trabajo sobre el archivo municipal, p. 41-47, están pendientes de ser
contrastadas con la situación actual. Muy posiblemente el número de volúmenes
que forman estas series sea inferior, al menos en los que denomina como libros
de rentas.
Entre los principales estudios sobre este tribunal style="mso-spacerun:
yes"> hay que citar: DEDIEU, J.P.: L’administration
de la foi. L’Inquisitión de Tolède (XVI-XVIII siècles): Madrid, Casa de
Velázquez, 1992; GALENDE DIAZ, J.C.: “La Inquisición toledana desde la llegada
de los Borbones (1700-1834)”, Anales
Toledanos, XXV (1988) p. 245-284: y GALENDE DIAZ, J.C.: “Eclesiásticos ante
el Tribunal Inquisitorial de Toledo (1700-1820)”, Anales Toledanos, XXXII (1996) p. 53-121.
Sobre el fiel del juzgado de Montes pueden verse los siguientes estudios:
KAGAN, R.: Pleitos y pleiteantes en
Castilla 1500-1700, Valladolid: Junta de Castilla y León, 1991, p. 94-104;
y PALOMEQUE TORRES, A.: “El Fiel del Juzgado de los Propios y Montes de la
ciudad de Toledo”, Cuadernos de Historia
de España, LV-LVI (1972) p. 322-399.
R. Kagan en su libro citado se basó
exclusivamente en los pleitos civiles procedentes de Navahermosa, Ventas con
Peña Aguilera y Yébenes.
No obstante sobre ella hizo Michael R.
Weisser su tesis doctoral , defendida con el título de Crime and Subsistence: The Peasants of the Tierra of Toledo, 1550-1700,
en la Universidad de Northwestern, en 1972. Véanse sus libros, The Peasants of the Montes, Chicago:
University, 1976, 143 p., y Crime and
Criminalityin Early Modern
Europe, 1350-1850, Cambridge: Harvester
Press, 1974.
AMT, Libros Manuscritos, sec. B, núms.
206-249.
OWENS, J.B.: Despotism, Absolutism, and
the Law in Renaissance Spain, Toledo versus the Counts of Belalcázar
(1445-1574), Ph. D. dissertation, University of Wisconsin, 1972.