La plaza de Zocodover ha sido
bellamente definida por Julio Porres Martín-Cleto como “mentidero de Castilla,
mercado de ganados, crisol del lenguaje, concentración de tiendecillas varias y
escenario repetido de festejos, de autos de fe y de pequeñas vanidades
provincianas durante varios siglos”.
Trazada posiblemente durante la
dominación romana, conserva sobre todo muestras de la arquitectura árabe, y
éste es además el origen de su nombre. Zocodover no es sino la castellanización
de un término árabe que significa “mercado de las bestias”, por ser en esta
plaza donde se asentaba el zoco. Enrique IV, ya en 1465 , concedió a Toledo la
celebración de una feria semanal, con sede en esta plaza, conocida por todos
como el “Martes”.
Su trazado (casi triangular), sus límites y sus
accesos han sufrido pocos cambios desde la Edad Media. Hacia 1616 el
ayuntamiento compró y derribo varias casas para ensanchar la entrada de la
calle Ancha en Zocodover. Lo mismo hizo, en 1866 , con el inmueble que cerraba
la plaza al inicio de la calle de las Armas y delimitado por ésta y la entonces
desaparecida calle de la Lamparilla. El ensanchamiento de los accesos
principales concluirá en esas fechas con la demolición de los arcos que cerraban
la plaza al inicio de la cuesta del Alcázar o cuesta de Carlos V.
Fue entonces cuando se niveló la zona
peatonal de la plaza, y se incorporó como paseo la calzada próxima al Arco de
la Sangre.
Esta disposición, como nos indica Rafael del Cerro
Malagón, se mantendrá hasta 1926, año en el que se recuperó el trazado de las
primeras décadas del siglo XIX, es decir la plaza fue de nuevo una glorieta
central delimitada por una calle circundante. Además se construyeron los
evacuatorios subterráneos. En 1933 se acometió una reforma completa del
pavimento y se construyeron los bancos de piedra. Las fotografías recogidas se
datan entre 1920 y 1936, es decir antes y después de la reforma del año 1926.
La cruel guerra civil implicó la destrucción de parte
de los edificios de la plaza, especialmente de la zona porticada que enmarca el
Arco de la Sangre y que fue de nuevo reconstruida. La última reforma importante
del pavimento y trazado circulatorio es del año 1961. Años después se taparon
los evacuatorios públicos.
La plaza totalmente porticada en el siglo XVI ha ido
perdiendo esta característica con el transcurrir de los siglos y con la
renovación de algunos de sus inmuebles. Entre ellos no existía ningún gran
edificio público hasta el establecimiento del Gobierno Civil ya entrado el
siglo XX (actual sede de la Delegación del Gobierno). Tan sólo destacaba y
destaca la capilla del Arco de la Sangre, administrada por una cofradía, y el
reloj público.
Mariano García Ruipérez
Archivero Municipal